
Ruinas del Ingenio San Antonio (Fuente: programa “Historias de mi ciudad” de Telecubanacán)
Por: Hedy Aguila Zamora
El ingenio San Antonio, fundado por Cristóbal de Moya, en el año 1693 en Las Bocas, terreno cercano a la villa de Santa Clara, rumbo al este (ahora, entre carretera a Camajuaní y Línea Norte del ferrocarril). Este terreno fue desmontado para cultivar y construir el primer trapiche que tuvo la villa.
En sus inicios era pequeño con una producción muy limitada que solo podía resolver parte del autoconsumo de los vecinos de la villa de Santa Clara.

Ruinas del Ingenio San Antonio (Fuente: programa “Historias de mi ciudad” de Telecubanacán)
Según el historiador Manuel Dionisio González: «(…) Al fallecimiento de su dueño en 1702 tenía ocho cañaverales con su guarda-rayas de plátano, que se tasaron en 8 000 reales. La casa de vivienda, de 70 tercias de largo, era de guano y embarrado, mejor quizá que los que por ese tiempo habia en la población. La casa de ingenio, también de guano y de 80 tercias de longitud, tenía su trapiche de madera, que era movido por caballos. Una pila de cobre, de valor de 2250 reales, un fondo, tasado en 400 y otro en 1378, hé aquí lo que formaba el tren, contando ademas la finca una casa de purga de 50 tercias de estencion, techado de guano y aforrada de jequíes y tablas de palma. La dotacion de brazos consistia en cinco esclavos, de ellos el de mas valor fue apreciado en 3600 rs. y la de animales, con destino á los trabajos, se reduce á 1 yunta de bueyes, 6 caballos y 3 mulas. La zafra del año estado hasta el mes de Enero habia rendido 1800 rs. de mieles y azúcar, habiéndose tasado la ecsistencia que quedaba del último artículo, por ser de la clase de blanco, á razón de 5 pesos arroba.(…..)» (*)

Objetos arqueológicos encontrados en el Ingenio San Antonio (Fuente: programa “Historias de mi ciudad” de Telecubanacán)
Este trapiche después fue un ingenio que llegó a alcanzar un lugar preponderante en el municipio, se consideraba el primero en su clase, pues abastecía a la ciudad de Santa Clara. Vendía sus zafras de azúcar al detalle diariamente al pueblo, que consumía toda su producción, incluyendo los alcoholes y el aguardiente. Entre sus muchos dueños, tuvo a Eduardo González Abreu, tío de la benefactora Marta Abreu y por la década del treinta del siglo XX, fue demolido y sus maquinarias vendidas a otros productores de la provincia.
De aquel primer trapiche que tuvo Santa Clara sólo quedan las ruinas que se aprecian en las fotos y el nombre de San Antonio que tradicionalmente, aún conserva el lugar.
Nota:
(*) González, Manuel Dionisio. Memoria histórica de la villa de Santa Clara y su jurisdicción. Villaclara. Imprenta “Del Siglo”, 1858.
Este artículo aparece publicado en Revista Amanecer No.93 Año XVI septiembre-octubre de 2010.






