
Por: Hedy Aguila Zamora.
España sostenía guerras con otras ponencias europeas y Cuba sufría las presiones y hostigamientos que esa situación provocaba en las colonias americanas, de ahí que las regiones se prepararan.
En 1701 recibieron una comunicación del gobierno en la que se informaba la presencia de ocho barcos ingleses y escoceses frente a las costas de La Habana, no tuvo mayor trascendencia pero alertó al gobierno y se comenzaron a preparar militarmente porque aún en el siglo XVIII continuaban los ataques de corsario y piratas a las costas cubanas.
Como no existía un ejército regular que custodiara las zonas más vulnerables, fue necesario crear la milicia, única fuerza militar con que contarían las villas.
Se formaron de pequeñas compañías a las que se les llamaban batallones, organizadas y capacitadas deficientemente. No tenían reglamento ni disciplina militar. Se le llamaba Capitán al que más conocimientos militares pudieran tener y teniente alférez al que le seguía, estos grados eran dados de nombre.
En Santa Clara en el año 1719, se propuso como Capitán de Milicia a Juan Pablo Monteagudo, Alférez a Juan Pérez de Morales, Capitán de Caballo de Coraza a Ambrosio Jiménez.
En 1721 se creó una compañía de pardos con algunos peones de los oligarcas ganaderos.
En 1937 hubo un reclutamiento de hombres mayores de 14 años de todas las razas para incrementar la fuerza militar en la jurisdicción de villaclarareña. Se creó una compañía de blancos y otra de pardos
La fuerza miliciana se componía de 7 compañías:
- 4 infantería
- 1 de caballería
- 2 de pardos y morenos
En 1742 la Armada Inglesa invadió la Bahía de Guantánamo, la milicia de Santa Clara acudió a reforzar las tropas que enfrentaban el ataque en aquel lugar. En esta hazaña se distinguió Pedro Pérez de Acevedo.
Cuando el monarca español Carlos III declaró la guerra a Gran Bretaña, La Habana fue sitiada por los inglese con su Armada, desde el 6 de junio de 1762.
La milicia de Santa Clara marchó a La Habana para ayudar a las de Guanabacoa. Hubo rendición y capitulación el 12 de agosto y el 14 tomaron posesión los ingleses de la jurisdicción de San Cristóbal de la Habana, es decir la región occidental (actual Pinar del Río, Habana y Matanzas). Cuba quedó dividida en dos gobiernos, desde Villa Clara hasta Oriente pertenecía a España y el resto a Inglaterra.
Las fuerzas de la milicia regresaron a Santa Clara, el cabildo tomó medidas inmediatas de cerrar las vías de acceso por tierra y por mar con la Habana por lo que colocó tropas fronterizas en los límites jurisdiccionales con La Habana.
El Conde Albemarle, gobernador militar por Inglaterra, ordenó al Cabildo de Santa Clara que se presentara antes de un plazo de 30 días con los documentos y el dinero de la villa de Santa Clara. El gobierno local tomó medidas urgentes y por unanimidad acordaron no cumplir este mandato ya que Albemarle no era su gobernador y si se decidía a atacar a Santa Clara pues lo esperarían con las armas en las manos, ante esta situación se decidió reforzar las fuerzas militares de esta villa y se envió desde la fortaleza del Castillo de Jagua en Cienfuegos, un cargamento consistente en: 200 fusiles, 105 bayonetas, 207 cartuchos, 1 polvorín, 400 piedras de chispas.
España e Inglaterra firmaron un pacto de paz, mediante el cual cambiaron La Habana por la Florida y de nuevo se restableció el gobierno español en la capital.
Esta actitud defensiva de los santaclareños demostró el apego a su tierra, a sus intereses, más que a la metrópolis española.
Este artículo aparece publicado en Revista Amanecer No.103 Año XVIII mayo-junio de 2012.





