Inicios de la Guerra Grande en Villa Clara

Por: Hedy Águila Zamora

Los principales patriotas de la región central de Cuba se afiliaban a la corriente de pensamiento reformista del siglo XIX y se vinculaban a los Jefes de esta tendencia política en la Habana, pero como casi todos los criollo de ideas avanzadas, sintieron la frustración que produjo el fracaso de la Junta de Información celebrada en España en 1866 y decidieron  sumarse a la lucha armada iniciada por Carlos Manuel de Céspedes en Yara el 10 de octubre de 1868, organizaron la Junta RevolLas Villucionaria, con Miguel Gerónimo Gutiérrez como presidente; Antonio Lorda, vicepresidente; Eduardo Machado Gómez, secretario y otros miembros, conformados por Tranquilino Valdés, Arcadio García, etc. en la farmacia La Salud de Juan Nicolás del Cristo en la esquina de la Plaza (Parque Vidal) y calle Santa Clara (Tristá) ( hoy se encuentra en su lugar el hotel Florida en vías de restauración). Este grupo contribuyó a organizar, en otras localidades de la región central como Cienfuegos, Sancti Spíritus, Sagua y Remedios, los movimientos a favor de las luchas por la independencia de Cuba.

El mando español en Santa Clara solicitó a través de una comunicación telegráfica a las fuerzas superiores en La Habana la orden para dar captura y someter a prisión a los “revoltosos”, que no eran otros que los miembros de la Junta Revolucionarias, los patriotas, antes mencionados, pero el telegrafista que envió la trasmisión era amigo de Antonio Lorda y simpatizante de la causa independentista. Este le avisó de lo que se aproximaba, por lo que la Junta acordó abandonar la ciudad de inmediato, se avisaron unos a otros y muchas familias santaclareñas implicadas, lo hicieron también, así lo reflejó la prensa  en esos días.

El 2 de febrero abandonaron la ciudad para internarse en los montes, organizaron el alzamiento y el día 6 en San Gil, zona de Maleza en las inmediaciones de Santa Clara, ocurrió el Grito de San Gil, enarbolaron la bandera bordada por Inés Morillo y llevada allí por Eduardo Machado. Esa noche protegidos por la oscuridad en los campos se trasladaron a todo galope hacia la finca “El Cafetal” de José González a dos leguas de Manicaragua, más cerca de las montañas y al día siguiente, 7 de febrero de 1869,  realizaron el alzamiento de Las Villas donde se habían reunido las fuerzas de las demás localidades de la región central que a su vez, también el día antes habían efectuado sus respectivos levantamientos locales.  En este alzamiento, se dio el grito de ¡Viva Cuba Libe! y se firmó el Acta de Independencia, además de izar la bandera que ya el grupo de Santa Clara había usado en San Gil. Fue el inicio de la guerra en la región central de Cuba que se sumaba a la lucha armada, organizada en Oriente y Camagüey.

Según describió Eduardo Machado en su autobiografía, tuvo poco armamento y más de cinco mil hombres, también nació con contradicciones en el modo de ver las estrategias a seguir entre los principales Jefes de la Junta, el presidente, Miguel Gerónimo Gutiérrez y el secretario, Eduardo Machado. El primero proponía ir al Camagüey y pertrecharse de armamento para poder volver a la contienda en Las Villas y Machado junto a Carlos Roloff, coincidían en  que debían ir avanzando hacia el occidente, tomar los principales ingenios y liberar los esclavos para sumarlos a la lucha, es decir socavar  el poderío económico a los españoles y a los grandes hacendados esclavistas que defendían el régimen colonial. Sometidos a votación ambos criterios, triunfó por mayoría la propuesta de Miguel Gerónimo Gutiérrez; Rolof y Machado disciplinadamente se plegaron a la mayoría. Recibieron la orden de asistir  a la Asamblea  de Guáimaro, para donde partieron los principales jefes con sus tropas, aquí dejaron a Guillermo Lorda y otros para mantener los enfrentamientos al ejército español y facilitarle el tránsito de los insurrectos que marcharían a Camagüey. Otro asunto que trataron los villareños fue el problema de los esclavos, porque casi todos los jefes eran dueños de ingenios y esclavos, aun cuando no eran dotaciones considerables, incluyendo a los chinos que ya se encontraban laborando en las haciendas villareñas. Según García Garófalo Morales, fue el punto más neurálgico del asunto pero los esclavos se sumaban a la lucha con sus respectivos amos, ahora jefes insurrectos de una causa por la independencia.

Bibliografía

Águila Zamora, Hedy y otros autores Síntesis histórica Municipal de Santa Clara, Editorial Historia, Instituto de Historia, Habana, 2010.

Cabrera Cuello, Migdalia. La Guerra del 68 en Villa Clara, Editorial Capiro, Santa Clara, 2008.

Machado, Gómez, Eduardo. Autobiografía. Editorial Oriente, Santiago de Cuba, 1981.

2 comentarios

    • Jose Pacheco en 2 marzo, 2018 a las 10:32 pm
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    Muy interesante leer acerca de acontecimientos poco conocidos o mencionados.

    1. Estimado amigo, gracias por su comentario, seguiremos trabajando para que hechos históricos de nuestra localidad se conozcan.

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